- Por un lado, la contratación externa. Esto supone un riesgo pues se trata de perfiles muy específicos que han de manejar muchos elementos y poseer un conjunto de capacidades y aptitudes muy amplio. La contratación de la persona equivocada podría suponer pérdidas económicas importantes, más aún, riesgo estratégico por el retraso o crisis de los proyectos en ejecución.
- De otro lado, la promoción interna. En ocasiones la elección del candidato ideal se realiza en base a sus éxitos previos y conocimientos técnicos, si bien es un criterio que puede resultar acertado, es necesario reforzar esas fortalezas técnicas con el crecimiento profesional que implica la dirección de proyectos en su conjunto. Las áreas de conocimiento que componen una profesión tan compleja como la de director de proyectos deben ser asimiladas y aprehendidas por el profesional que acepte ese nuevo reto.
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